Casemiro fue unos de los hombres mas determinante en el equipo merengue en el derbi

Fue el nombre de la hora previa al derbi y de los 90 minutos de partido. La inclusión de Casemiro en el once titular dejaba a Bale en el banquillo y abría un nuevo escenario para el Madrid de Benítez, un 4-4-2, más arropado, con la bala del galés en la recámara. Suplente habitual, la apuesta del técnico blanco espoleó al brasileño, que desde el minuto uno se multiplicó y apareció en todos los rincones del terreno de juego. Allá donde hubiera una camiseta rojiblanca dispuesta a mancillar el campo blanco, Casemiro hacía acto de presencia.
Robó 20 balones de los 71 del Real Madrid, es decir, más de un 28% de las intercepciones blancas se cuentan en el haber del de Sao Paulo, que se adjudicó los elogios de propios y extraños. “Casemiro ha sido de los mejores del partido. Ha estado soberbio. Muy maduro. No ha perdido prácticamente ningún valor y ha estado muy bien en defensa”, comentaba Emilio Butragueño tras el encuentro. Impecable al corte, el brasileño segó una y otra vez las intentonas atléticas sin apenas cometer faltas (sólo dos infracciones por cuatro recibidas).
Sus 20 balones recuperados son récord de la temporada en el Madrid —la mejor marca era de Marcelo, con 11 robos frente al Espanyol— y de la Liga —14 de Zurutuza—. Casemiro destrozó la marca.
Se posicionó entre Modric y Kroos, un paso por detrás de ambos, permitiendo que actuasen con mayor libertad en el toque, teniendo a Casemiro en tareas de contención. Fue el enlace entre los dos centrales y el resto de centrocampistas en la salida del balón jugado desde atrás.

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